YO CARGO TUS PESOS Y TE DOY DESCANSO - Salmo 55

SALMO 55 – JTH

YO CARGO TU PESO Y TE DOY DESCANSO

Escúchame cuando clamas; no ignoro tu oración ni paso por alto tu grito. Yo atiendo cada súplica que sale de tu corazón cansado.

Mírame y háblame con confianza. Sé que las dificultades te abruman, y por eso me inclino hacia ti para responderte.

Veo cómo el odio se levanta contra ti, cómo te acusan y te persiguen con palabras cargadas de maldad. Nada de eso me es oculto.

Conozco el latido acelerado de tu corazón y el temor que te invade. YO también conocí la soledad y la angustia, y estoy contigo en ellos.

Sé que el temor te sacude y que el temblor te domina. No te avergüences por sentirlo; ven a mí tal como estás.

Cuando deseas huir, cuando anhelas descanso y silencio, YO escucho ese clamor profundo que no siempre sabes expresar.

Si sueñas con escapar lejos, te digo: aun en el desierto YO estaré contigo, y allí también te daré reposo.

Cuando la tormenta del odio parece insoportable, YO SOY tu refugio y tu abrigo seguro.

YO veo la violencia, el engaño y el conflicto que dominan a los hombres. Ningún plan perverso prospera fuera de mi voluntad.

Aunque todo parezca protegido por fuera, conozco la corrupción del corazón humano. Nada se sostiene cuando la maldad gobierna.

Sé que el engaño y la amenaza parecen llenar cada rincón, pero YO permanezco firme porque YO SOY la verdad.

No siempre es el enemigo declarado quien más hiere. Hay dolores que nacen de lugares más cercanos.

Conozco la herida que deja la traición de alguien amado. YO mismo fui entregado por un amigo.

Sé lo que es compartir camino, fe y esperanza, y luego ser herido en lo más profundo.

La maldad no quedará impune. YO SOY juez justo, y cada corazón dará cuenta delante de mí.

Cuando clamas a Dios, YO te rescato. No estás hablando al vacío, YO escucho y respondo.

De día y de noche oigo tu voz. Ninguna oración que nace de la angustia se pierde.

YO te guardo en medio de la batalla, aun cuando muchos se levanten contra ti. Tu vida está en mis manos.

YO gobierno desde siempre. Los que no quieren cambiar ni temer a Dios no permanecerán para siempre.

Veo al traidor, al que rompe pactos y hiere con engaño. Nada de eso escapa a mi justicia.

Conozco las palabras suaves que esconden violencia. No te dejes engañar por apariencias: YO SOY tu discernimiento.

Entrégame tus cargas. Déjalas en mis manos. YO cuidaré de ti y no permitiré que caigas sin sostén.

El mal tiene un final, pero los que confían en mí hallan vida. Confía: YO SOY tu salvación y tu esperanza.-.-

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