ESCRITO ESTA
Resume con precisión una enseñanza central de Jesús: la autoridad suprema de la Escritura por encima de las tradiciones humanas, cuando estas contradicen o anulan el mandamiento de Dios.
“Escrito está”
Jesús utiliza reiteradamente la expresión “Escrito está” para afirmar que la Palabra de Dios escrita es el criterio final de verdad y obediencia.
Ejemplos claros:
Mateo 4:4, 7, 10: Jesús responde a Satanás únicamente con la Escritura.
Con esto deja establecido que ni la experiencia, ni la costumbre, ni la autoridad religiosa pueden colocarse por encima de lo que Dios ya ha dicho.
Tradiciones que invalidan el mandamiento de Dios
Jesús confronta directamente a los líderes religiosos por elevar tradiciones humanas al nivel —o por encima— de la Palabra divina:
“Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.”
(Mateo 15:6)
Paralelo:
“Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.”
(Marcos 7:8)
Aquí Jesús no condena toda tradición en sí, sino aquellas tradiciones que:
Sustituyen el mandato de Dios
Lo contradicen
Lo neutralizan en la práctica
Principio bíblico que Jesús establece
El principio es inequívoco:
La Palabra de Dios es inmutable
Las tradiciones deben ser juzgadas por la Escritura
Cuando una tradición contradice la Palabra, debe ser rechazada
Como Él mismo declara:
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
(Mateo 24:35)
Aplicación bíblica directa
Desde una perspectiva estrictamente bíblica:
Ninguna tradición religiosa tiene autoridad si no nace del texto bíblico
La obediencia verdadera no es ritual, sino fidelidad a lo que Dios ha dicho
La religión que honra a Dios lo hace en espíritu y en verdad (Juan 4:24)
Conclusión
Jesús establece una línea clara:
La Escritura gobierna.
La tradición se somete.
Y cuando la tradición contradice la Palabra, queda invalidada.


