YO TE ENSEÑO A AMAR COMO YO AMO

YO TE ENSEÑO A AMAR COMO YO AMO

Esposos, amen a su esposa así como Cristo amó a la iglesia y entregó su vida por ella. El esposo debe amar a su esposa así como ama a su propio cuerpo; el que ama a su esposa, se ama a sí mismo porque nadie odia a su propio cuerpo. Todo lo contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo cuida a la iglesia.

Efesios 5:25, 28 y 29



YO te llamo, como esposo, no a amar una idea ni un sentimiento, sino a amar a la mujer real con la que te uniste. No te pedí que te casaras con la mujer que amas, sino que ames con fidelidad a la mujer con la que te casaste. Ese llamado es alto y exigente, porque no nace de la comodidad, sino del sacrificio.
No te pedí dominio, te pedí entrega. No te pedí que sigas tus deseos, te pedí que los rindas. Abandona lo egoísta para cuidar lo profundo. A decir “no” a lo que tú quieres, para poder decir “sí” a lo que ella necesita.
Ese es Mi amor.
Ese es Mi liderazgo.

No bases tu trato hacia ella en sus acciones ni en tus emociones. Ambas cambian. Ambas fallan. Ama conforme a un estándar más alto: ama como YO te he amado. Mírame a Mí. YO amé a Mi esposa, la iglesia, cuando estaba manchada por el pecado. Cuando actuaba como Mi enemiga, YO no retrocedí. Elegí amarla. Elegí quedarme. Elegí entregar Mi vida por ella. No tomé el camino rápido ni el menos doloroso. Permití la burla, el golpe y la cruz. YO, el que menos merecía sufrir, pagué el precio más alto para suplir su necesidad más profunda.
Ese es el amor que te muestro.
Eso es valentía.
Eso es liderazgo verdadero.
Muchos estarían dispuestos a morir una vez por su esposa en un momento extremo. Pero necesitas una muerte más profunda y constante:
a negarte a ti mismo,
a tomar tu cruz cada día,
a entregar tu vida poco a poco, en lo cotidiano.
Ama cuando no recibes gratitud.
Ama cuando no entiendes.
Ama cuando menos se merece.

Examina tu corazón delante de Mí:
¿Tu amor depende de cómo ella responde,
o permanece firme en medio de la tormenta?
¿Hay algo que podría hacer que te lleve a rendirte?
Si lo hay, aún no has aprendido a amar como YO amo.
YO no amo por mérito.
YO amo por gracia.
YO no abandono.
YO permanezco.
Así amo YO.
Así te muestro como amar.

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