HAY ALGO FEROZ EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE

HAY ALGO FEROZ EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE


“Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” — Éxodo 15:3


Capas y espadas, camuflaje, pañuelos de colores y pistolas de seis tiros… estos son los uniformes de la infancia. Los niños pequeños ansían saber que son poderosos, que son peligrosos, que son alguien con quién vérselas. ¿Cuántos padres han intentado en vano evitar que sus pequeños jueguen con armas? Dése por vencido. Si no le da armas a un niño, él las hará de cualquier material que tenga a mano.

En el desayuno mis hijos mastican sus galletas integrales hasta darles forma de pistolas de mano. Cualquier palo o rama caída es una lanza, o mejor aún, una bazuka.
A pesar de lo que digan muchos educadores modernos, esta no es una alteración sicológica provocada por violencia televisiva o desequilibrio químico. La agresión es parte del diseño masculino; estamos estructurados para ella.
Si creemos que el hombre está hecho a la imagen de Dios, entonces debemos recordar que «Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre» (Éxodo 15.3).

Las niñitas no inventan juegos donde muere mucha gente, donde el derramamiento de sangre es un prerrequisito para tener diversión. El jockey, por ejemplo, no fue una creación femenina. Tampoco el boxeo.
Un muchacho quiere atacar algo, y también un hombre, aunque sólo sea una pelotita blanca puesta en el tee. Desea meterla en el reino venidero.

Por otra parte, mis hijos no se sientan a jugar con tacitas y platitos. No llaman a sus amigos por teléfono para hablar de relaciones. Ellos se cansan rápido con juegos que no tienen ningún elemento de peligro, competencia o derramamiento de sangre. Juegos cooperativos basados en «interdependencia relacional» son una completa tontería.

«¿Nadie muere?», preguntan incrédulos. «¿Nadie gana? ¿Qué sentido tiene?» La naturaleza universal de esto ya nos debe haber convencido: El niño es un guerrero; el niño es su nombre. Y no son payasadas de muchachos lo que hacen. Cuando los muchachos juegan a la guerra están ensayando su parte en un drama mucho más grande. Un día usted simplemente podría necesitar que ese muchacho lo defienda.


Aquellos soldados de la Unión que atacaron los muros de piedra en Bloody Angle; las tropas aliadas que desembarcaron en las playas de Normandía o en las arenas de Iwo Jima… ¿qué habrían hecho sin esta parte profunda de sus corazones?

La vida necesita que el hombre sea feroz… y ferozmente devoto. Las heridas que sufrirá en su vida harán que pierda el corazón si lo único que se le enseña es que sea tierno. Esto es especialmente cierto en las aguas turbias de las relaciones, donde un hombre se siente menos preparado para avanzar. Bly lo dijo así:
«En cada relación se necesita de vez en cuando algo feroz».


Ahora bien, este anhelo puede haber estado sumido en años de rechazo, y quizás él no se sienta preparado para las batallas que sabe que le esperan. O tal vez ha dado un giro muy oscuro, como ocurre con las gangas de los barrios bajos. Sin embargo, el deseo está allí.

Todo hombre quiere desempeñar el papel de héroe. Todo hombre necesita saber que es poderoso. Las mujeres no hacen de Corazón Valiente [Braveheart] una de las películas más vistas de la década.

Tigres Voladores, El Puente sobre el Río Kwai, Los Siete Magníficos, Shane, Luna Llena, Salvemos al Soldado Ryan, Top Gun, la serie Duro de Matar [Die Hard], El Gladiador… las películas que les encantan a los hombres revelan lo que su corazón anhela, lo que hay dentro de él desde el día en que nació.

Le guste o no, hay algo feroz en el corazón de todo hombre.


GÉNESIS 1:27
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

ÉXODO 15:3
“Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.”

JOSUÉ 1:9
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

SALMOS 18:34
“Quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce.”

SALMOS 144:1
“Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra.”

PROVERBIOS 16:32
“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.”

1 CORINTIOS 16:13-14
“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”

EFESIOS 6:10-12
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

1 TIMOTEO 6:12
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”

2 TIMOTEO 2:3-4
“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”

2 TIMOTEO 4:7
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”


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