MARÍA NOS DIRIGE A CRISTO
MARÍA NOS DIRIGE A CRISTO
SU IMPORTANCIA BÍBLICA, LA MEDIACIÓN ÚNICA DE JESÚS Y LA PLENITUD DEL CREYENTE EN ÉL
«Haced todo lo que os dijere» — Juan 2:5
INTRODUCCIÓN
La fe protestante reconoce la importancia singular de María en la historia de la salvación. Fue escogida por Dios para ser la madre de Jesús según su humanidad; creyó la palabra recibida y se sometió a la voluntad del Señor. La Escritura la llama bienaventurada. Por eso, María no debe ser despreciada ni tratada como una figura irrelevante.
Al mismo tiempo, la Biblia presenta a Jesucristo como el centro de la fe, el Salvador suficiente y el único mediador entre Dios y los seres humanos. Este estudio reconoce el testimonio bíblico de María y sigue la dirección de sus propias palabras: obedecer a Jesús.
1. MARÍA: LA MADRE DEL SEÑOR, BIENAVENTURADA Y CREYENTE
LUCAS 1:42-43, 45-48 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? […] Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. […] Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador, porque ha mirado a la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.»
Elisabet reconoce a María como «la madre de mi Señor». María es bienaventurada, y ella atribuye su dicha a la obra de Dios. Su cántico engrandece al Señor y reconoce a Dios como su Salvador. Su importancia no compite con la gloria de Cristo: nos ayuda a contemplar la obra de Dios y la llegada del Salvador.
LUCAS 1:38 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase a mí conforme a tu palabra.»
María es ejemplo de fe, humildad y obediencia. Su respuesta muestra disposición a confiar en Dios aun sin conocer todos los detalles de lo que sucedería.
2. «HACED TODO LO QUE ÉL OS DIGA»: EL TESTIMONIO DE MARÍA EN CANÁ
JUAN 2:1-11 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Y al tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fue también llamado Jesús y sus discípulos a las bodas. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dice a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme a la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos o tres cántaros. Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba. Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáronle. Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era (mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), el maestresala llama al esposo, y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.»
La indicación de María es directa: «Haced todo lo que os dijere». Ella no ocupa el lugar de Jesús ni dirige a los sirvientes hacia sí misma; los conduce a escuchar y obedecer a Cristo. El relato culmina diciendo que Jesús manifestó su gloria y que sus discípulos creyeron en él. Tomar en serio el testimonio de María significa atender a Jesús.
3. JESÚS ES EL ÚNICO CAMINO AL PADRE
JUAN 14:6 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.»
Jesús no se presenta como un camino entre muchos, sino como el camino al Padre. El acceso a Dios, la verdad salvadora y la vida eterna se encuentran en él.
HECHOS 4:11-12 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»
La salvación se encuentra en Jesús. La Iglesia proclama esta salvación, pero no la produce; los creyentes dan testimonio de Cristo, pero no ocupan su lugar como redentor.
4. CRISTO ES EL ÚNICO MEDIADOR
1 TIMOTEO 2:5-6 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; el cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos.»
La mediación de Jesús está unida a su entrega: él se dio a sí mismo como rescate. Su sacrificio reconcilia con Dios a quienes creen. Ninguna criatura puede añadir una obra redentora a la cruz.
HEBREOS 7:24-27 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo.»
Jesús vive para siempre y su sacerdocio no pasa a otro. Su sacrificio fue ofrecido una vez y es suficiente. Él puede salvar eternamente a quienes por medio de él se acercan a Dios.
HEBREOS 10:19-22 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne; y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.»
Nos acercamos a Dios por la sangre de Jesús y porque él es el gran sacerdote. Nuestra confianza no está en méritos propios ni en mediadores añadidos, sino en la persona y obra del Hijo.
5. EN CRISTO ESTAMOS COMPLETOS
COLOSENSES 2:8-10 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo: porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad.»
Pablo contrasta las enseñanzas que apartan de Cristo con la plenitud que se encuentra en él. En Jesús habita la plenitud de la divinidad y los creyentes están completos en él. No hace falta otra fuente de salvación, perdón o acceso a Dios.
COLOSENSES 2:13-15 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz; y despojando los principados y las potestades, sacólos a la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo.»
Nuestra plenitud se apoya en hechos concretos: Dios nos dio vida con Cristo, perdonó nuestros pecados y la cruz triunfó sobre los poderes enemigos. La seguridad cristiana no consiste en completar la obra de Jesús, sino en confiar en ella.
COLOSENSES 1:13-17, 18-20 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; en el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados: el cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por él reconciliar todas las cosas a sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos.»
Cristo es Creador, sustentador, cabeza de la Iglesia y reconciliador. La plenitud no es algo independiente de él: recibimos vida, perdón y reconciliación por estar unidos a Cristo.
EFESIOS 1:3-7 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo a sí mismo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado: en el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia.»
Toda bendición espiritual, la adopción, la aceptación y la redención se reciben en Cristo. Nuestra esperanza no depende de sumar méritos o encontrar otro salvador, sino de la gracia de Dios en su Hijo.
6. «CON ÉL ESTAMOS COMPLETOS» NO SIGNIFICA VIVIR AISLADOS
Decir que Cristo es suficiente significa que no necesitamos otro Salvador, otro sacrificio redentor ni otro mediador para reconciliarnos con Dios. No significa que podamos vivir sin la Iglesia, la enseñanza bíblica, la congregación o el servicio mutuo. La Biblia llama a la Iglesia cuerpo de Cristo y enseña que sus miembros se ayudan unos a otros.
La comunidad cristiana no sustituye a Cristo: vive bajo su señorío y depende de él. La oración de unos por otros, el consejo y la enseñanza son servicios entre hermanos; no son una segunda obra de redención. Jesús permanece como fundamento, cabeza y mediador.
ROMANOS 8:31-34 — Reina-Valera 1909Leer pasaje
«¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.»
La seguridad del creyente descansa en Dios, que justifica, y en Cristo, que murió, resucitó y vive para interceder por los suyos. En él tenemos todo lo necesario para nuestra reconciliación y esperanza.
7. ¿QUÉ SIGNIFICA OBEDECER EL MENSAJE DE MARÍA?
En Caná, María dijo: «Haced todo lo que él os dijere». Obedecer ese mensaje implica escuchar a Jesús en los Evangelios y en toda la Escritura; confiar en él como Hijo de Dios; recibir su enseñanza; arrepentirnos y creer en el evangelio; y vivir como discípulos suyos. No obedecemos a María como fuente independiente de doctrina: seguimos la dirección que ella dio, acudir a Jesús y hacer lo que él manda.
La obediencia no compra la salvación. Somos salvados por la gracia de Dios y por la obra de Cristo; la obediencia es fruto de la fe. La fe verdadera se aferra a Jesús y aprende a caminar en sus mandamientos.
CONCLUSIÓN
María es una figura fundamental en el relato bíblico de la encarnación. Es la madre del Señor, bienaventurada, creyente y ejemplo de obediencia. La Escritura permite reconocerla y honrar su testimonio.
Pero el centro y fundamento de la fe es Jesucristo. Él es el camino al Padre, el único mediador, el Salvador que se entregó una vez y para siempre, el gran sacerdote que intercede por los suyos y aquel en quien habita toda la plenitud de Dios. En él tenemos perdón, vida, reconciliación, adopción y toda bendición espiritual.
Por eso, la exhortación de María sigue siendo clara: «Haced todo lo que él os dijere». Escuchemos a Jesús, creamos en él, obedezcamos su palabra y descansemos en la suficiencia de su obra. No necesitamos otro redentor ni otro mediador: en Cristo estamos completos.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- ¿Qué enseña Lucas 1 acerca de la fe y obediencia de María?
- ¿A quién dirige María la atención de los sirvientes en Caná?
- Según 1 Timoteo 2:5-6, ¿quién es el mediador y qué hizo para rescatar a los pecadores?
- ¿Qué significa que el creyente está completo en Cristo? ¿Qué cosas no significa?
- ¿Cómo puede verse en la vida diaria que obedecemos a Jesús?
TEXTOS BÍBLICOS: Reina-Valera 1909. Se normalizaron algunas formas ortográficas antiguas para facilitar la lectura, sin cambiar el sentido.


