CREDO NICENO (325-381)

Doctrinas esenciales de la fe cristiana

Credo Niceno

Origen, propósito y defensa bíblica de la plena divinidad de Jesucristo

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.
Juan 1:1

Introducción

El Credo Niceno surgió en el siglo IV para responder a una de las crisis doctrinales más graves de la Iglesia antigua: la negación de la plena divinidad de Jesucristo. Su propósito principal fue afirmar que el Hijo no es una criatura superior, sino verdadero Dios, eterno y de la misma naturaleza divina que el Padre.

El credo fue formulado inicialmente en el Concilio de Nicea en el año 325 y ampliado en Constantinopla en el año 381. Por eso, con frecuencia se lo denomina Credo Niceno-Constantinopolitano.

Principio central: Jesucristo es verdadero Dios de verdadero Dios, eterno, no creado y consustancial con el Padre.

Índice general

  1. Contexto histórico
  2. La controversia arriana
  3. El Concilio de Nicea de 325
  4. La ampliación de 381
  5. Texto doctrinal resumido
  6. Un solo Dios Padre
  7. Un solo Señor Jesucristo
  8. Hijo unigénito y eterno
  9. Dios de Dios, Luz de Luz
  10. Engendrado, no creado
  11. Consustancial con el Padre
  12. Por quien todo fue hecho
  13. Encarnación y salvación
  14. Muerte, resurrección y ascensión
  15. Segunda venida y juicio
  16. El Espíritu Santo
  17. Trinidad y unidad divina
  18. Errores que combate
  19. Importancia actual
  20. Resumen para memorizar
Sección 1Contexto histórico

Durante los primeros siglos, la Iglesia tuvo que responder a numerosas interpretaciones erróneas acerca de Jesucristo. Algunos negaban su verdadera humanidad; otros negaban su plena divinidad; y otros confundían al Padre con el Hijo.

En el siglo IV, la controversia se intensificó debido a la enseñanza de Arrio, un presbítero de Alejandría. Arrio sostenía que el Hijo había sido creado por el Padre y que, aunque era superior a todas las demás criaturas, no era eterno ni plenamente Dios.

La Iglesia comprendió que esta cuestión afectaba el corazón mismo del Evangelio. Si Cristo no es verdaderamente Dios, no puede revelar perfectamente al Padre, vencer el pecado ni otorgar salvación eterna.

Problema doctrinalSe negaba la eternidad y divinidad plena del Hijo.
ConsecuenciaLa salvación misma quedaba comprometida.
RespuestaLa Iglesia formuló una confesión bíblica precisa.
MetaProteger el Evangelio y la adoración cristiana.
Versículos: Juan 1:1-3; 8:58; 20:28; Colosenses 1:15-20; Hebreos 1:1-8.
Sección 2La controversia arriana

El arrianismo afirmaba que “hubo un tiempo cuando el Hijo no existía”. Según esta idea, el Hijo era la primera y más grande creación de Dios, pero no compartía plenamente la esencia divina.

Este error intentaba preservar la unicidad de Dios, pero terminaba reduciendo a Cristo a una criatura. Sin embargo, la Escritura presenta al Hijo como eterno, Creador, digno de adoración y poseedor de los mismos atributos divinos.

Además, si Cristo fuera una criatura, la adoración cristiana dirigida a Él sería idolatría. Pero el Nuevo Testamento muestra que Jesús recibe adoración legítima.

ErrorEl Hijo sería creado y no eterno.
Respuesta bíblicaEl Hijo existe desde la eternidad.
ErrorEl Hijo tendría una naturaleza inferior.
Respuesta bíblicaEn Él habita toda la plenitud de la Deidad.
Versículos: Miqueas 5:2; Juan 1:1-3; 5:23; 8:58; Colosenses 2:9; Hebreos 1:6-12; Apocalipsis 5:11-14.
Sección 3El Concilio de Nicea de 325

En el año 325, obispos de distintas regiones se reunieron en Nicea para resolver la controversia. El concilio rechazó la enseñanza de Arrio y confesó que el Hijo es “engendrado, no creado” y “consustancial con el Padre”.

La palabra griega utilizada fue homoousios, que significa “de la misma esencia” o “de la misma naturaleza”. Esta expresión no pretendía reemplazar el lenguaje bíblico, sino proteger su significado.

Nicea afirmó que el Hijo no pertenece al orden de las criaturas. Todo lo creado llegó a existir por medio de Él.

Decisión centralEl Hijo comparte plenamente la naturaleza divina.
Término claveHomoousios: de la misma esencia.
RechazoEl Hijo no fue creado.
ConsecuenciaCristo puede ser adorado como verdadero Dios.
Versículos: Juan 1:3; 10:30; 14:9; Colosenses 1:16; Hebreos 1:3.
Sección 4La ampliación de Constantinopla en 381

En el año 381, el Concilio de Constantinopla reafirmó Nicea y amplió la confesión, especialmente en relación con el Espíritu Santo y la Iglesia.

La versión final destacó que el Espíritu Santo es Señor y dador de vida, que procede del Padre y que junto con el Padre y el Hijo recibe adoración y gloria.

Así, el credo expresó de manera más completa la doctrina trinitaria: un solo Dios en tres Personas distintas.

Versículos: Mateo 28:19; Juan 14:16-17,26; 15:26; Hechos 5:3-4; 2 Corintios 3:17-18; 13:14.
Sección 5Texto doctrinal resumido
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de verdadero Dios; engendrado, no creado, consustancial con el Padre; por quien todo fue hecho.

Por nosotros y por nuestra salvación descendió del cielo, se encarnó por obra del Espíritu Santo, se hizo hombre, fue crucificado, padeció, fue sepultado, resucitó al tercer día, subió al cielo y vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida; en una Iglesia santa y universal; en un solo bautismo para perdón de los pecados; en la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. Amén.
Versículos: 1 Corintios 8:6; Efesios 4:4-6; Filipenses 2:5-11; Colosenses 1:15-20.
Sección 6“Creo en un solo Dios Padre”

El Credo comienza afirmando el monoteísmo bíblico. Existe un solo Dios verdadero. La doctrina de la Trinidad no enseña tres dioses, sino un solo Dios que existe eternamente en tres Personas.

El Padre es la fuente personal dentro de la relación trinitaria, pero no es más divino que el Hijo o el Espíritu.

Versículos: Deuteronomio 6:4; Isaías 45:5-6; 1 Corintios 8:4-6; Efesios 4:6.
Sección 7“Creo en un solo Señor Jesucristo”

El título “Señor” aplicado a Jesús posee un profundo significado divino. En el Nuevo Testamento, Jesús recibe el nombre, la honra y la autoridad que pertenecen a Dios.

Confesar que Jesús es Señor significa reconocer su soberanía absoluta y someterse a su autoridad.

Señor de la creaciónTodo fue hecho por medio de Él.
Señor de la IglesiaEs la Cabeza de su pueblo.
Señor de la salvaciónSolo Él puede salvar.
Señor del juicioTodos comparecerán ante Él.
Versículos: Joel 2:32; Hechos 2:21,36; Romanos 10:9-13; Filipenses 2:9-11; Apocalipsis 19:16.
Sección 8“Hijo unigénito, nacido del Padre antes de todos los siglos”

La expresión “unigénito” no significa que el Hijo haya comenzado a existir. Afirma su relación única y eterna con el Padre.

El Hijo no fue creado en el tiempo. Existe antes de toda creación y comparte eternamente la naturaleza divina.

Versículos: Juan 1:1-3,14,18; 3:16; 17:5; Colosenses 1:17; Hebreos 1:2-3.
Sección 9“Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de verdadero Dios”

Estas expresiones afirman que el Hijo posee plenamente la misma naturaleza divina que el Padre. No es un dios menor ni una divinidad derivada.

“Luz de Luz” comunica que el Hijo procede eternamente del Padre sin perder ni disminuir su divinidad.

Plena divinidadEn Cristo habita toda la plenitud de Dios.
Misma gloriaEl Hijo recibe la honra del Padre.
Mismos atributosEternidad, poder, santidad y conocimiento.
Misma adoraciónEs digno de culto divino.
Versículos: Juan 1:1; 5:23; 8:58; 20:28; Colosenses 2:9; Tito 2:13; Hebreos 1:8.
Sección 10“Engendrado, no creado”

Esta frase distingue la relación eterna del Hijo con el Padre de la creación. Ser “engendrado” no significa ser producido como criatura.

El Hijo pertenece eternamente a la vida divina. Las criaturas comienzan a existir; el Hijo nunca comenzó.

La expresión busca afirmar que el Hijo comparte la misma naturaleza del Padre, del mismo modo que lo engendrado comparte la naturaleza de quien engendra.

Versículos: Miqueas 5:2; Juan 1:1-3; 5:26; 17:5; Colosenses 1:16-17.
Sección 11“Consustancial con el Padre”

“Consustancial” significa que el Padre y el Hijo poseen una sola y misma naturaleza divina. No son la misma Persona, pero sí el mismo Dios.

El Padre no es el Hijo, y el Hijo no es el Padre; sin embargo, ambos son plenamente Dios.

Distinción personalPadre e Hijo no son la misma Persona.
Unidad de esenciaAmbos poseen la misma naturaleza divina.
Unidad de obraEl Hijo hace las obras del Padre.
Unidad de gloriaAmbos reciben la misma honra.
Versículos: Juan 5:17-23; 10:30; 14:9-11; 17:21-23; Hebreos 1:3.
Sección 12“Por quien todo fue hecho”

El Hijo no forma parte de la creación. Él es el agente divino por medio de quien todas las cosas fueron creadas.

Si todo lo creado fue hecho por medio de Él, entonces Él mismo no puede pertenecer al orden de las criaturas.

Versículos: Juan 1:3; 1 Corintios 8:6; Colosenses 1:16; Hebreos 1:2,10.
Sección 13“Por nosotros y por nuestra salvación descendió del cielo”

La encarnación tuvo un propósito redentor. El Hijo eterno descendió, no porque dejara de ser Dios, sino porque asumió verdadera naturaleza humana.

Vino para obedecer donde Adán falló, cargar el pecado, vencer la muerte y reconciliar a su pueblo con Dios.

MotivoLa gracia y el amor de Dios.
MetaLa salvación de pecadores.
MedioLa encarnación y obediencia de Cristo.
ResultadoReconciliación y vida eterna.
Versículos: Juan 3:16-17; 6:38; Gálatas 4:4-5; Filipenses 2:5-8; Hebreos 2:14-18.
Sección 14Muerte, resurrección y ascensión

El Credo afirma los hechos centrales del Evangelio: Cristo fue crucificado, murió, fue sepultado, resucitó corporalmente y ascendió al cielo.

La resurrección demuestra que Jesús venció la muerte y que su sacrificio fue aceptado. La ascensión declara su exaltación y reinado presente.

Versículos: Isaías 53:4-12; 1 Corintios 15:3-8; Romanos 4:25; Hechos 1:9-11; Efesios 1:20-23.
Sección 15Segunda venida y juicio

Jesucristo volverá de manera visible y gloriosa. Su reino no tendrá fin y juzgará a vivos y muertos.

El Juez final es el mismo Salvador que murió y resucitó. Esta verdad produce esperanza para los creyentes y advertencia para quienes rechazan el Evangelio.

Versículos: Mateo 25:31-46; Juan 5:22-29; Hechos 17:31; 2 Timoteo 4:1; Apocalipsis 11:15.
Sección 16“Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida”

El Espíritu Santo es plenamente Dios, no una fuerza impersonal. Él da vida, santifica, inspira, guía y habita en los creyentes.

El Credo afirma que recibe adoración y gloria junto con el Padre y el Hijo.

SeñorPosee autoridad divina.
Dador de vidaRegenera y vivifica.
InspiradorHabló por medio de los profetas.
AdoradoComparte la gloria divina.
Versículos: Génesis 1:2; Ezequiel 37:1-14; Juan 3:5-8; Hechos 5:3-4; Romanos 8:9-11; 2 Pedro 1:21.
Sección 17La Trinidad y la unidad divina

El Credo Niceno confiesa un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Las tres Personas son eternas, plenamente divinas e iguales en gloria, pero no son una sola Persona con tres nombres.

Un solo DiosLa esencia divina es una.
Tres PersonasPadre, Hijo y Espíritu son distintos.
Igual divinidadNinguno es inferior en naturaleza.
Unidad perfectaObran inseparablemente.
Versículos: Mateo 3:16-17; 28:19; Juan 14:16-17; 2 Corintios 13:14; Efesios 4:4-6.
Sección 18Errores que combate
ArrianismoNiega que el Hijo sea creado o inferior.
ModalismoAfirma que Padre e Hijo son Personas distintas.
AdopcionismoNiega que Jesús haya llegado a ser Hijo después.
SubordinacionismoNiega inferioridad de esencia en el Hijo.
Negación del EspírituConfiesa su plena divinidad.
PoliteísmoMantiene la unidad de un solo Dios.
Versículos: Juan 1:1-3; 10:30; 14:16; Colosenses 2:9; 1 Juan 2:22-23; 4:1-3.
Sección 19Importancia para la Iglesia actual

La doctrina de la divinidad de Cristo sigue siendo esencial. Numerosos grupos religiosos continúan presentando a Jesús como criatura, profeta o ser inferior.

El Credo ayuda a la Iglesia a identificar esas enseñanzas y a confesar con claridad al Cristo bíblico.

También fortalece la adoración. Si Jesús es verdadero Dios, merece confianza absoluta, obediencia total y adoración.

Versículos: Juan 5:23; 20:28; Filipenses 2:9-11; Tito 2:13; Apocalipsis 5:12-14.
Sección 20Resumen para memorizar
Un solo DiosPadre, Hijo y Espíritu Santo.
JesucristoVerdadero Dios y verdadero hombre.
EternidadEl Hijo nunca comenzó a existir.
No creadoTodo fue creado por medio de Él.
ConsustancialComparte la misma naturaleza del Padre.
SalvadorSe encarnó, murió y resucitó por nosotros.

Frase para recordar: Jesucristo es verdadero Dios de verdadero Dios, engendrado, no creado, de la misma esencia que el Padre.

Versículos: Juan 1:1-3; 10:30; Colosenses 1:15-20; Hebreos 1:1-8.

Adoramos al verdadero Cristo

El Credo Niceno protege una verdad indispensable: el Salvador que murió por nosotros es el mismo Dios eterno hecho hombre.

“Señor mío, y Dios mío”. — Juan 20:28

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